by Véto-pharma En apicultura profesional, el ritmo y la fuerza de las colonias son determinantes. Para los criadores de reinas y los productores de núcleos (compuestos por abejas, cuadros de cría, reservas y una reina fecundada ya establecida,), la capacidad de criar reinas sanas y producir núcleos vigorosos depende en gran medida del estado nutricional de las colonias. La alimentación que recibe la reina durante su desarrollo, desde el estado embrionario hasta su fecundación, es un factor crítico para el crecimiento y la supervivencia de la colonia. Si bien el néctar aporta los carbohidratos necesarios para la energía, es la proteína la que constituye la piedra angular para el desarrollo de la cría, la funcionalidad de las glándulas hipofaríngeas y la vitalidad global de la colonia. Es ahí donde los suplementos proteicos específicos, y en particular las formulaciones premium como MegaBee, pueden marcar una verdadera diferencia.
Las abejas necesitan proteína principalmente para la producción de cría y el mantenimiento del equilibrio de la colonia. En la naturaleza, esta proteína proviene del polen, pero su calidad y disponibilidad varían fuertemente según las estaciones, la meteorología y la diversidad floral. Durante los periodos de escasez, como el arranque de primavera o el final de temporada, el aporte de una fuente proteica de calidad permite a las abejas disponer de los aminoácidos que necesitan para desarrollarse correctamente.
Entre las estructuras más afectadas por el aporte proteico se encuentran las glándulas hipofaríngeas. Situadas en la cabeza de las abejas nodrizas, estas glándulas producen la jalea real, indispensable para alimentar a las larvas y a las reinas. Unas glándulas hipofaríngeas bien desarrolladas permiten a las nodrizas producir jalea real más abundante y rica, lo que sostiene directamente el desarrollo de reinas de calidad y una cría robusta. Sin un aporte proteico suficiente, estas glándulas se atrofian, lo que conduce a una cría más débil y a un crecimiento más lento de la colonia.
La cría de reinas es un esfuerzo colectivo. La decisión de producir una reina la toma el conjunto de la colonia, y es el resultado de múltiples factores sociales y fisiológicos: el número de abejas del grupo, la edad de las larvas y el estado nutricional de la colonia, entre otros. Es además una de las actividades más exigentes nutricionalmente para una colonia. Las larvas jóvenes destinadas a convertirse en reinas son alimentadas exclusivamente con jalea real, lo que exige grandes cantidades de secreciones ricas en proteínas por parte de las nodrizas.
Para producir reinas de calidad con ovarios grandes, una fuerte emisión de feromonas y una alta capacidad de puesta, las propias nodrizas deben estar en un estado óptimo. De hecho, no pueden sostener la puesta de la reina si su alimentación es exclusivamente glucídica (en base a azúcares). Las reservas de la reina no bastan para mantener un ritmo de puesta elevado: la actividad de la reina depende de recibir continuamente una alimentación con la jalea real proporcionada por sus nodrizas.
Las reinas bien alimentadas desarrollan ovarios grandes y una espermateca más eficiente, lo que les permite almacenar más esperma viable y sostener una puesta más abundante y duradera. La nutrición influye también directamente en el tamaño, la viabilidad y la regularidad de la puesta de huevos. Las reinas bien alimentadas presentan un patrón de puesta más uniforme, con menos huecos, signo de buena salud y fertilidad.
Las reinas criadas en buenas condiciones nutricionales emiten feromonas sexuales más potentes, atrayendo a más zánganos durante el vuelo de fecundación. Esto refuerza la diversidad genética de la colonia y mejora su resiliencia.
Cuando las colonias se suplementan con un producto proteico de calidad, las nodrizas conservan unas glándulas hipofaríngeas grandes y activas, lo que garantiza a las reinas en desarrollo una nutrición óptima. Resultado: reinas mejor fecundadas, con una mayor longevidad y capaces de poner más huevos. Cualidades muy valoradas tanto por los criadores como por los apicultores que las adquieren.
La producción de núcleos exige a las colonias generar grandes poblaciones de abejas jóvenes y sanas en un corto periodo de tiempo. Los núcleos deben ser fuertes, bien alimentados y resistentes al estrés, ya que tendrán que adaptarse a un cambio de entorno e instalarse en una colmena nueva.
En este terreno, los suplementos proteicos desempeñan un papel esencial:
Un buen núcleo se prepara con antelación, mediante una nutrición regular y de calidad en las colonias productoras. Una suplementación proteica en el momento oportuno garantiza nodrizas jóvenes en plena capacidad, cría en buen estado y un vigor general.
El reto de la recuperación tras la instalación suele subestimarse. Un núcleo bien alimentado antes de la entrega arranca antes, se desarrolla más rápido y alcanza más pronto su plena capacidad productiva.
No todos los sustitutos del polen son iguales. Lo que distingue a MegaBee es un equilibrio en aminoácidos formulado científicamente, una alta digestibilidad y una eficacia demostrada para estimular la cría. Desarrollado a partir de la investigación del USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos), MegaBee fue diseñado para reproducir el perfil de aminoácidos de un polen de alta calidad, lo que lo hace especialmente eficaz para mantener la salud y la actividad de las abejas nodrizas.
Los criadores de reinas que utilizan MegaBee observan a menudo:
Los productores de núcleos, por su parte, constatan:
¿Cómo se explica todo esto? Todo se reduce a las glándulas hipofaríngeas.
En las abejas nodrizas jóvenes (entre 5 y 10 días), las glándulas hipofaríngeas alcanzan su máximo tamaño y capacidad secretora. Vistas al microscopio, recuerdan a racimos de uvas, donde cada «grano» corresponde a un acino funcional. A medida que las abejas envejecen y pasan del papel de nodriza al de pecoreadora, estas glándulas se reducen y cambian de función para procesar los azúcares del néctar. El tamaño y la actividad de las glándulas están, por tanto, directamente ligados a la edad, al papel y, sobre todo, al estado nutricional de la abeja.
El aporte proteico es el factor determinante. Un suministro regular y de calidad permite a las nodrizas mantener sus glándulas grandes y activas durante más tiempo, lo que les permite alimentar no solo a las larvas, sino también a las demás castas de la colonia. El resultado son generaciones solapadas de abejas bien alimentadas y más longevas, algo que resulta esencial para la fuerza y la resiliencia de la colonia. En las colonias con carencias proteicas, ocurre lo contrario: la cría se ralentiza, las abejas empiezan a pecorear demasiado pronto y su longevidad disminuye.
En un estudio reciente, varios investigadores siguieron el desarrollo de las glándulas hipofaríngeas en 100 abejas recién emergidas, repartidas en cuatro grupos:
Semana 1: todos los grupos alimentados con proteína presentaban glándulas plenamente desarrolladas, lobuladas y opacas, ideales para alimentar a la cría.
Semana 3: las abejas de los grupos control y competidor presentaban glándulas retraídas, signo de un paso anticipado al pecoreo. En cambio, los grupos MegaBee y polen seguían mostrando glándulas activas.
Semana 4: solo el grupo MegaBee mantenía glándulas viables capaces de producir jalea real.
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Otro estudio, realizado por DeGrandi-Hoffman et al. (2010), confirma esta tendencia: las abejas alimentadas con MegaBee alcanzaban niveles de proteínas y un tamaño de acinos glandulares comparables a los de las abejas alimentadas con polen. Una prueba clara de que MegaBee sostiene el funcionamiento fisiológico que sustenta la cría y la producción de reinas.
El análisis de la proteína en la hemolinfa (la «sangre» de las abejas) apunta en el mismo sentido: las abejas alimentadas con MegaBee presentaban incluso niveles de proteína superiores a los del grupo alimentado con polen.

En 2016, Gordon Wardell (el creador de MegaBee) criaba reinas para una gran explotación apícola en Estados Unidos. Los números pintaban bien sobre el papel: un volumen elevado de reinas fecundadas salía de la explotación. Pero en el campo, su tasa de éxito en las colonias seguía siendo decepcionante.
Su equipo dudaba que la nutrición pudiera ser la causa. Las colonias entraban mucho polen de cítricos, palmitos y flores silvestres. Wardell, en cambio, sospechaba lo contrario y montó un ensayo controlado.
Todas las reinas se criaron en condiciones idénticas, con MegaBee en las iniciadoras y las finalizadoras. La única variable estaba en los núcleos de fecundación: la mitad recibía unos 100 g de pasta proteica MegaBee (renovada cada semana), la otra mitad no recibía ningún suplemento. El motivo por el que se suplementaba con una dosis tan reducida estaba relacionado con la presión del pequeño escarabajo de la colmena, atraído por las pastas proteicas, una plaga que afortunadamente aún no está presente en España.
Cada lote de reinas se envió después a un laboratorio universitario independiente para un análisis a ciegas: peso corporal, peso del tórax, viabilidad del esperma, tasa de llenado de la espermateca y detección de enfermedades.
Los resultados fueron contundentes. En la escala de A a F utilizada por el laboratorio:
La interpretación de Wardell: una vez emergida la reina en los mini-núcleos (aproximadamente 1/8 del tamaño de una colonia estándar), las nodrizas de las colonias suplementadas producían más jalea real, y durante más tiempo, lo que permitía alimentar mejor a las jóvenes reinas. Mejor alimentadas, las reinas desarrollan una musculatura de vuelo más potente, tienen un mejor éxito en el vuelo nupcial y almacenan más esperma viable en su espermateca.
La explotación adoptó entonces la suplementación con MegaBee en los núcleos de fecundación como protocolo estándar.
Lo que ilustra este caso es que una intervención nutricional, incluso focalizada y limitada (aquí, únicamente los núcleos de fecundación), puede transformar la calidad de las reinas, incluso cuando el aporte natural de polen parece suficiente. La lección no es tanto sobre cantidad como sobre regularidad en cada etapa crítica del desarrollo de la reina.

Para los criadores de reinas y los productores de núcleos, la actividad se basa en la capacidad de criar de forma rápida y fiable abejas fuertes. La proteína es la base de este éxito, al sostener el desarrollo de las glándulas hipofaríngeas, la producción de cría y la resiliencia de las colonias. Si bien el polen natural sigue siendo lo ideal, su aporte suele ser irregular. Los suplementos como MegaBee constituyen entonces un apoyo valioso para el apicultor.
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Referencias:
Kama O, Shpigler HY (2025) Social and nutritional factors controlling the growth of honey bee (Apis mellifera) queens. PLoS ONE 20(2): e0310608. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0310608
Fèvre, D.P., Dearden, P.K. Influence of nutrition on honeybee queen egg-laying. Apidologie 55, 53 (2024). https://doi.org/10.1007/s13592-024-01097-1
DeGrandi-Hoffman, G., Chen, Y., Huang, E., Huang, M. H. (2010). The effect of diet on protein concentration, hypopharyngeal gland development and virus load in worker honey bees (Apis mellifera L.). Journal of Insect Physiology. 56 (9), 1184-1191.
por Véto-pharma
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