La apicultura frente a las olas de calor: comprender y adaptarse (parte 1)

Tabla de contenidos

Este artículo resume una versión más completa publicada en revista francesa Abeilles et Fleurs n.º 896 (octubre de 2026).

Se presenta en varias partes que iremos publicando progresivamente en este blog. Sébastien Cano, autor de este artículo, es apicultor, gestiona las 400 colonias de Véto-pharma y realiza ensayos de campo en el marco de nuestros proyectos de innovación.

Parte 1 - El entorno: el apiario, la primera herramienta de protección frente al calor

Los episodios de calor intenso son cada vez más frecuentes, más tempranos y más prolongados. Como consecuencia, los ciclos de la vegetación están cambiando y las floraciones pueden adelantarse. Para las colonias de abejas, estos cambios modifican profundamente la dinámica anual de las colonias y el desarrollo de la cría. Estas nuevas condiciones alteran la disponibilidad de recursos, la producción de néctar y polen, y aumentan las necesidades de agua necesarias para la termorregulación de la colmena. Ante estos cambios, el apicultor dispone de varias herramientas de actuación. La ubicación del apiario, el acceso al agua, la disponibilidad de recursos florales y la adaptación de las prácticas apícolas pueden contribuir a ayudar a las colonias a superar los periodos de calor intenso.

1. ¿Cómo adaptar mejor la ubicación de un apiario a las condiciones climáticas?

Apis mellifera (la abeja melífera) posee una notable capacidad de adaptación. Las abejas mantienen la temperatura de la cría entre 34 y 36 °C gracias a una organización colectiva que combina ventilación, evaporación del agua y producción de calor.

Sin embargo, esta termorregulación supone un importante coste energético y requiere recursos suficientes. Cuando las temperaturas permanecen elevadas durante varios días, el entorno del apiario se convierte en una primera herramienta de actuación.

Durante décadas, la elección de un emplazamiento respondía a una lógica sencilla: ofrecer a las colonias la máxima exposición solar para favorecer su desarrollo en primavera (piquera orientada al sur o sureste). Sin embargo, en un contexto de primaveras cada vez más cálidas y de olas de calor que pueden llegar antes en la temporada, esta estrategia merece ser reconsiderada.

 

  • Adaptar la exposición de las colmenas

Una exposición permanente al sol puede aumentar el calentamiento de las paredes de la colmena y exigir un mayor esfuerzo de termorregulación por parte de la colonia. Los estudios sobre el microclima de las colmenas muestran la importancia del entorno inmediato: las paredes expuestas a la radiación solar se convierten en superficies que transmiten calor al interior de la colmena.

Por el contrario, tampoco es recomendable mantener una colmena permanentemente a la sombra. El objetivo es encontrar un equilibrio adaptado al contexto local, aprovechando la radiación solar de la mañana y limitando la exposición directa durante las horas más calurosas del día.

La sombra natural proporcionada por árboles de hoja caduca, setos altos o pequeños bosques constituye una solución interesante. Estos elementos también pueden reducir la exposición a los vientos dominantes y contribuir a mantener un microclima más favorable alrededor de las colmenas. Un sombreado ligero no perjudica el desarrollo de la colonia siempre que los recursos florales sean abundantes.

Abeja con falta de recursos (a la izquierda) y abeja bien alimentada (a la derecha).
  • Tener en cuenta la naturaleza del suelo

La naturaleza del suelo también influye en el microclima que rodea las colmenas. Las superficies minerales, como el hormigón o el asfalto, acumulan y posteriormente liberan calor, mientras que un suelo cubierto de hierba o vegetación limita este calentamiento y ayuda a mantener condiciones más favorables.

 

  • Identificar un emplazamiento con buena circulación de aire

Instalar un apiario en una depresión donde el aire caliente se estanque, o detrás de un obstáculo que bloquee completamente la circulación del aire, puede aumentar el estrés térmico. Por el contrario, un emplazamiento con una ligera circulación de aire, sin estar expuesto de forma permanente a los vientos dominantes, favorece un microclima más beneficioso para las colonias.

2. El agua, un recurso esencial durante los periodos de calor

El acceso al agua también se vuelve fundamental cuando aumentan las temperaturas. Las abejas utilizan el agua para enfriar la colonia: la transportan hasta la colmena, donde su evaporación, combinada con la ventilación colectiva, contribuye a regular la temperatura interna.

Sin embargo, durante los periodos de sequía los puntos de agua naturales pueden escasear. En estas circunstancias, puede resultar útil poner a disposición una fuente de agua limpia, permanente y fácilmente accesible. El uso de soportes flotantes o materiales sobre los que las abejas puedan posarse ayuda a limitar los riesgos de ahogamiento.

Para saber más, consulte nuestro artículo: ¡El agua es vida, también para las abejas!

 

3. Recursos cada vez más impredecibles: hacia una apicultura de apoyo

Las altas temperaturas no solo afectan a la temperatura de la colmena. También modifican el entorno floral del que dependen las colonias.

Cuando los suelos se secan, algunas floraciones pueden ser más breves o producir menos néctar. Los recursos se vuelven entonces más irregulares y más difíciles de prever. Esta evolución puede tener consecuencias importantes sobre la dinámica de las colonias. Una interrupción repentina de los flujos de néctar puede limitar los aportes de néctar y polen precisamente cuando las necesidades de la colonia siguen siendo elevadas.

Para saber más, consulte nuestro artículo: La desnutrición estacional en las abejas: una paradoja muy real

 

  • Supervisar más de cerca las reservas

En este contexto, el calendario por sí solo ya no basta para anticipar las necesidades de las colonias. La observación del apiario y el seguimiento de las reservas adquieren una importancia creciente.

Tras un periodo de calor intenso o sequía, el apicultor puede vigilar especialmente:

  • El estado de las reservas de miel y polen.
  • La dinámica de la cría.
  • La disponibilidad de recursos florales en el entorno.

Una disminución significativa de los recursos puede afectar progresivamente al desarrollo de la colonia. Mantener la cría requiere una actividad importante de las abejas y recursos suficientes.

 

  • Adaptar las intervenciones nutricionales a las necesidades reales de las colonias

Cuando los recursos naturales resultan insuficientes, puede contemplarse la suplementación alimentaria para apoyar temporalmente a las colonias.

No obstante, estas intervenciones deben seguir siendo razonadas y adaptadas a la situación observada. No sustituyen la diversidad y continuidad de los recursos naturales disponibles en el medio ambiente.

Además, la alimentación complementaria supone costes adicionales, tiempo de trabajo y desplazamientos para el apicultor. El objetivo principal es, por tanto, anticipar los periodos difíciles e intervenir únicamente cuando sea realmente necesario.

 

  • Adaptar de forma sostenible el manejo del apiario

Ante olas de calor más frecuentes y recursos florales cada vez más variables, la resiliencia de un apiario depende de varios factores:

  • Calidad del entorno.
  • Diversidad de los recursos florales.
  • Disponibilidad de agua.
  • Ubicación de las colmenas.

Prácticas de manejo apícola adaptadas.

El objetivo no es necesariamente multiplicar las intervenciones, sino observar mejor las colonias y su entorno para actuar en el momento adecuado.

El cambio climático está llevando progresivamente a replantear ciertas prácticas tradicionales. La orientación de las colmenas, antes elegida principalmente para maximizar la insolación, debe ahora tener en cuenta también los episodios de calor extremo y la disponibilidad de agua.

El mejor apiario no es necesariamente el que recibe más sol, sino aquel que permite a las colonias mantener un equilibrio térmico y nutricional a lo largo de toda la temporada apícola.

Encuentre el artículo completo de Sébastien Cano en la revista « Abeilles & Fleurs » de octubre de 2026, y próximamente la segunda parte de esta serie dedicada al impacto de las olas de calor sobre las colonias de abejas.

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Última guía «Manejo Integrado del ácaro Varroa a lo largo de las Estaciones» coescrita con Gérald Therville, veterinario francés con un Máster en Apicultura.